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Txalaparta 1

Videopoema basado en el concierto que dieron Cristobal y Muten (txalaparta), Reyes (didgeridoo) y María (arpa de boca), el 21 de mayo de 2011 desde la pieza Txalaparta, en Culturhaza.

SOJA


La soja es una planta singular originaria de China. Su haba tiene un alto contenido en proteína, por eso es fundamental para la alimentación de personas vegetarianas y de animales monogástricos (pollos y cerdos) Ademas cede a la tierra el nitrógeno que toma de la atmósfera gracias al rizobio, unas bacterias simbióticas que forman nódulos en la raíz.

En la Vega de Córdoba, hace no tanto, se sembraba soja después de recoger el trigo. Son cosechas complementarias, la leguminosa restituye a la tierra parte del nitrógeno consumido por el cereal.  El cultivo de la soja desapareció de España por acuerdos políticos. Actualmente está en manos de multinacionales que rentabilizan la inversión en transgénicos sembrando enormes extensiones en países que sufren las consecuencias. Ved este estremecedor artículo de un pediatra de la Córdoba argentina:

Una artista nos puso en contacto con un agricultor biodinámico que generosamente nos dio el kilo de soja que hemos sembrado como pieza de agrolandart en una acción poética el 24 de mayo.

La pieza SOJA reivindica la soberanía alimentaria para el pueblo y defiende el derecho a una alimentación sana y el derecho a la salud.

Hemos implicado a amigos en la realización (presencial y/o virtual) de acciones y microacciones desde SOJA y estamos recopilando información sobre este cultivo para tratar de poner conocimiento frente a la inconsciencia de los políticos que toman decisiones arriesgando nuestra salud y la del planeta.

Gracias a los que envíen aportaciones a soja.culturhaza@gmail.com


VEREDA

ACTIONMAIL


El azar dispone. La urna de barro que nuestro amigo Juan hizo con tanto cariño, estalló en el horno. No había tiempo para repetir el largo proceso. Del barro al hierro. Otra isla, El Hierro. Agripino hizo la urna férrea y la pintó de rojo. Nos gustaría llenarla con vuestras expresiones, opiniones, gritos…sobre lo que os provoque. Si las enviáis en papel o en cualquier otro material que entre por la ranura, bien por correo postal o por email, nos encargaremos de introducir los sobres y de imprimir y meter los correos electrónicos.
Quizá las únicas posiciones posibles para participar en esta acción son la inocencia o la sabiduría, o sea, tratándose de adultos, la inocencia del que sabe que no sabe. Así que con la ignorancia valiente que no tiene reparos, os animamos a soltaros la melena y dejaros caer en la urna de las Islas como en un limbo ¡que el tiempo termine la acción algún día!

Las Islas


Los espacios aislados propician la aparición de endemismos, especies vegetales y animales, que por reproducirse entre sí acaban siendo diferentes de los congéneres que habitan otros lugares. En el caso de los humanos, el aislamiento crea idiosincrasias y sistemas socioeconómicos propios.
Así, las islas son pequeños mundos, maquetas o laboratorios, según se mire.

En julio de 2009 en un museo de Fuerteventura vimos el dibujo de una construcción prehispánica de la que no queda evidencia arqueológica, solo la referencia en la crónica y el rastro en la toponimia.
El ingeniero y cronista italiano Leonardo Torriani que vivió allí desde 1575 a 1580 dibujó el “efequén” y lo describió así: “una casa como templo, donde hacían congregación, la cual estaba rodeada por dos paredes, que entre sí formaban un pasillo, con dos pequeñas puertas, una fuera y la otra en medio; y allí, como en un laberinto, entraban a sacrificar leche y manteca” adorando a un desconocido “ídolo de forma humana”. Se refiere a los majos, los habitantes de Fuerteventura antes de que llegaran los hispanos.

En el museo delante del dibujo, el pensamiento viajó de una isla a otra, de Fuerteventura a Cuba, donde estuvimos en 2005, y en el camino de vuelta imaginamos “Las islas”: el efequén de Fuerteventura recreado con maíz y tabaco cubanos en Culturhaza. Dos islas en los extremos del Atlántico unidas por rutas invisibles, seguras.

En Fuerteventura la agricultura se ha concentrado en los valles más productivos, pero casi toda la isla fue un día terreno cultivado, lo atestiguan las pendientes aterrazadas. Paredes de piedra que retienen la tierra y el agua, marcas del hombre, paisaje construido a mano con y sobre la propia naturaleza. Trabajo y tiempo que hoy es abandono y silencio, y también arte, belleza que conmueve e inspira.

El cultivo de tabaco se mantiene en Cuba por que los puros se venden, legal o ilegalmente. En 2005 comenzaban a cerrar los ingenios azucareros, “el azúcar brasileño es más barato, sí, pero ¿el maíz? ¿Por qué nos prohíbe Fidel plantar maíz si aquí se obtuvieron las mejores variedades del mundo y se pueden recoger tres cosechas?” preguntaba un agrónomo en Bayamo mientras escogíamos los granos de arroz para la comida del día siguiente, con hambre, con miedo.

Tierra sin gente y gente sin tierra. Mundos atrapados en un tiempo que no parece contemporáneo. Mundos callados, sujetos pacientes a fuerza de necesidad.
Vestigios inmateriales de épocas pasadas, nombres de lugares, palabras más duras que las piedras.

A los niños les pedimos que entraran en el efequén, y una vez en el centro, que gritaran con todas sus fuerzas. Lo hicieron muy bien, quizá sabían sin saberlo que el grito es una expresión no semántica cargada de significado.

A los adultos les proponemos entrar en el efequén verde, recorrer el largo pasillo como si nos adentráramos hasta el centro de una isla, el centro en este caso sería paradójicamente lo más remoto, y allí aislados, solos, sentir la libertad y ejercerla.

En el claro hay una mesa y una silla. En el cajón de la mesa un talonario, un lápiz y una cámara de fotos. En un extremo, sobre un pedestal de adobe, una urna de barro.

Os pedimos que os acomodéis, que os sintáis lejos de todo y de todos, que saboreéis la situación a pleno sol y atrapéis un pensamiento, que no olvidéis rellenar con vuestros datos personales la matriz del talonario ni haceros una autofoto y que al salir depositéis en la urna el papel donde habéis escrito o dibujado.

La urna se llenará de ideas. Será un archivo cerrado. Quizá algún día sea necesario romper el barro para que salgan las ideas, quizá ya no estaremos aquí ninguno de nosotros, quizá seamos tierra.

A RAPA DOS PENSANTES: MAYORES


¿Que hay del principio en el final?
El rojo que comparten la chispa y el rescoldo.

A RAPA DOS PENSANTES: MADUROS


Mientras cuaja el grano
y se obscurece,
dentro ya puja el gérmen.

A RAPA DOS PENSANTES: JÓVENES





Explota la belleza.
Fecunda el polen.
Se sacian las abejas.

A RAPA DOS PENSANTES: NIÑOS





¿Qué hay del final en el principio?
La facilidad con que troncha lo muy verde y lo muy seco.

A RAPA DOS PENSANTES



A mediados de abril plantamos una obra de agrolandart, A RAPA DOS PENSANTES. El título hace guiños a la gallega A RAPA DAS BESTAS, que consiste en que los vecinos suben al monte para recoger los caballos que se crían libres todo el año, los bajan al pueblo, los encierran en corrales y allí, sujetándolos sin más medios que el cuerpo a cuerpo, cortan colas y crines y marcan los potros antes de devolverles la libertad. ¡Y después del trabajo comienza la fiesta! Un derroche de adrenalina y un concepto, fiesta-trabajo, ancestral.

Con A RAPA DOS PENSANTES queremos adaptar a los humanos el ritual de eliminar lo sobrante, lo que se renueva naturalmente, como las crines de los caballos, la lana de las ovejas o la poda de los árboles, en este caso el cabello.

Hemos sembrado una peluquería de maíz y soja entre el cultivo de girasol. En medio, un sillón de barbero de principios del siglo XX, de hierro y porcelana. Este es el escenario. Se trata de cortarse el pelo unos a otros o a uno mismo, sin electricidad, sin espejo. Un ejercicio de confianza, poner la propia imagen en manos de otro o del azar. La consecuencia es la transformación de la apariencia y sus efectos regeneradores, la sensación de sentirse nuevo, conocerse y reconocerse.

Haciendo un símil entre el desarrollo del cultivo y las edades del ser humano, haremos cuatro happenings sucesivos, empezando por los niños coincidiendo con la primera etapa de desarrollo de las plantas, los adolescentes en plena floración, los adultos cuando cuaje el fruto y los maduros poco antes de la cosecha.

Haremos fotos del antes y después, y grabaremos en vídeo la acción.

Hay que advertir que hará calor, que con el riego la humedad es alta, que puede haber barro, que cuando llega el momento se respira el polen..., pero estas son las condiciones en que trabaja el agricultor y es bueno conocerlas.

MEMORA LA CIBERA




Memorar es recordar con el matiz que implica la etimología latina: memorar deriva de mente y recordar de corazón. La demanda del poema es mental no sentimental, exige análisis.

Cibera, también de origen latino (trigo, alimento), tiene tres acepciones, la del poema es la segunda: “simiente que puede servir para mantenimiento y cebo”. Hasta este siglo la cibera podía ser semilla o alimento, ahora existe una tercera posibilidad, ser combustible.

Sin embargo la pluripotencialidad de la cibera es un recuerdo que intenta recuperar la agricultura ecológica pues la tecnificada produce grano (alimento o combustible) o semilla certificada (híbrida o transgénica), pero no cibera.


En 2008 aumentó en 800 millones el número de hambrientos en el mundo. La cosecha de 2007 fue excelente, pero los granos para consumo humano y los piensos se encarecieron inexplicablemente ya que los productores de biodiesel aseguran que su demanda no ha influido.

La cosecha de 2008 también fue buena, pero en enero de 2009 no ha salido de los almacenes: los agricultores no han cobrado por su trabajo y cientos de ganaderías se han cerrado en España por falta de rentabilidad. Mientras, el coste de almacenamiento del grano aumenta continuamente con lo que los agricultores percibirán cada vez menos dinero. Tampoco hay explicaciones para esta situación.


MEMORA LA CIBERA es un poema vivo. Pudo materializarse con las primeras lluvias de otoño por que el trigo cultivado en Culturhaza no era “suicida”y brotaron los granos caídos al cosechar. Estas plantitas, por estar muy somera la semilla y nacer a destiempo, no tienen futuro, en cuanto despuntan se entierran con la grada para que no esquilmen nutrientes a la tierra. Así que solo quedaron en pie las plantas que ocupan las catorce letras del poema. Y crecieron: la semilla se convirtió en alimento.

Implícito en el poema está el sentimiento de la tierra (me habita la semilla), el presente y el pasado de la cibera (la semilla recuerda que era grano) y el imperativo poético (considera las posibilidades).